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‘La generación del milenio’, nueva polémica sobre arte cubano


Con la controversia que siempre lo persigue, el tercer libro del crítico y curador cubano Píter Ortega Núñez (1982), La generación del milenio, ha visto la luz en Miami con el apoyo de la editorial Rodríguez Collection. Su texto ya ha sido presentado en el Kendall Art Center y, tras muchos contratiempos, también en La Habana. Su libro ha sido tan controversial desde un inicio que incluso ya fue vetado en Cuba por el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, la institución que organiza la Bienal de La Habana, porque supuestamente sus especialistas acordaron que no apoyaban la tesis que defiende, según afirmaron, sin confirmar ningún otra razón de fondo.

No obstante, la prestigiosa Academia de Bellas Artes de San Alejandro le abrió sus puertas, y aunque el luto impuesto por la muerte de Fidel Castro, que prohibía toda actividad pública, amenazó una vez más con arruinar su presentación en la isla, el pasado diciembre llegó a manos de los lectores cubanos. Ciertamente, La generación del milenio tiene una historia corta pero escabrosa, que tuvo un nuevo capítulo cuando fue relanzado el pasado 21 de enero en la librería “Books & Books” de Coral Gables.

En declaraciones exclusivas para el Nuevo Herald, Píter Ortega asegura que: “Este volumen, aunque parezca simple, es probablemente mi libro más polémico. Y lo es justo por la tesis que propone: un punto de giro o cambio de sensibilidad epocal dentro del panorama del arte cubano contemporáneo a partir del año 2001. Esta tesis necesariamente tiende a ser polémica por la cercanía en el tiempo con respecto a esta generación joven que presento en el libro.”

Pero más allá de cualquier señalamiento, crítica o desacuerdo, tal y como apunta en las palabras que se recogen en la contraportada del libro escritas por Carol Damian, reconocida profesora e historiadora del arte de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), “Píter Ortega ha escrito el libro definitivo de esta nueva generación”.

La aparente simpleza a la que se refiere Ortega Núñez se debe a que a diferencia de sus dos libros previos, titulados Contra la toxina (2011) y El peso de una isla en el amor de un pueblo (2015), esta vez el autor no compila textos críticos y ensayos suyos, sino que crea una especie de catálogo en inglés y español que recoge la obra realizada entre el 2001 y el 2016 por 40 artistas visuales cubanos; entre ellos, Alejandro Campins, Michel Pérez (“Pollo”), Humberto Díaz, Irving Vera, Glenda León y “Stainless”.

Aunque varios especialistas han notado un salto cualitativo entre el arte cubano creado a partir del 2000 con respecto a su etapa precedente, ninguno le había dado forma, nombre y apellido a esta nueva generación de creadores sintetizando sus rasgos fundamentales bajo el nombre de “Generación del milenio”, e incluso marcando su punto de partida.

El valor de este libro editado por Antonio Cardentey y diseñado por Henry Ballate descansa sobre la tesis que defiende, su ensayo introductorio, la selección de obras, así como la numerosa y rica inclusión de imágenes y fichas biográficas de cada autor.

Tradicionalmente, los historiadores del arte cubano han periodizado la creación de la isla de la segunda mitad del siglo XX en etapas de más o menos diez años de duración, lo que se conoce como el fenómeno del “decadismo”. Así, los historiadores del arte nos referimos a la creación de los 60, los 70 y los 90, por ejemplo, como etapas diferentes con características propias y donde determinados fenómenos han servido de parteaguas entre un decenio y otro.

En 1981 la emblemática exposición “Volumen I” demostraba el nacimiento de una sensibilidad artística diferente que se denominó como el Nuevo Arte Cubano, mientras que en 1990 la muestra “El objeto esculturado” hacía lo mismo, en una exhibición que incluyó el performance de Ángel Delgado en el que defecaba sobre el periódico Granma, el órgano oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC), acción por la que sería enviado a prisión durante 6 meses por escándalo público.

En el caso de la tesis que defiende Píter Ortega, la pieza “Apolítico”, realizada por Wilfredo Prieto en 2001, marca el inicio de esta nueva etapa en el arte cubano, cuyos creadores nacieron en su mayoría en los años 80. Esta instalación de todas las banderas del mundo desplegadas individualmente en astas con sus colores originales llevados a escala de grises evidencia, según Ortega, las características de esta nueva etapa. El curador cubano asegura que se trata de una generación apática, “camaleónica” desde el punto de vista ético, universalista, sin interés en crear un arte social al servicio de la nación y donde el mercado del arte aparece como “el fin último” de la creación.

Asevera que es, asimismo, una generación que ha experimentado cierta apertura de Cuba al mundo, que prefiere los grandes formatos y que ha recibido la influencia de artistas de períodos precedentes como Eduardo Ponjuán, René Francisco Rodríguez, Luis Gómez, Flavio Garciandía y muchos otros. Además, Ortega reconoce que su selección de 40 creadores es solo una muestra de esta estética que domina a partir de los 2000, así como que en paralelo existen otros muchos artistas con obras de gran valor que no se corresponden con estas características pero cuyo quehacer pertenece a una sensibilidad creativa del pasado, fundamentalmente del arte de los años 80.

Indudablemente, La generación del milenio será en extremo útil en una ciudad de Miami donde suele conocerse, si acaso, el quehacer de creadores de las Vanguardias Artísticas del siglo XX y alguno que otro de la segunda mitad de la centuria, pero donde se ignora lo que están haciendo los jóvenes artistas cubanos que pese a todo están bien posicionados en competitivos circuitos como Nueva York y Europa.

Asimismo, este volumen se convertirá desde ya en un libro de referencia para todo el que quiera entender la creación visual y las tendencias más jóvenes del arte cubano. Según declaró Ortega a este diario, “es un libro que suscitará detractores y admiradores, pero nunca indiferencia. Será útil para estudiantes y profesores de arte, para el universo académico en general. Y será una piedra en el zapato para aquellos que descreen de la selección, así como del 2001 como momento de un cambio profundo en la escena del arte cubano.”

ALEJANDRO CONDIS

Especial/el Nuevo Herald

Alejandro Condis es periodista, crítico de arte y productor de televisión. info@alejandrocondis.com

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