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LA PINTURA DE AMELIA PELÁEZ.


La pintura de Amelia Peláez es una visión consciente del papel dominante del ornamento en relación con el tema de la naturaleza-muerta y el de los elementos del arte ornamental cubano del siglo pasado.

(…) En su propio estudio, Amelia Peláez acumula vestigios del pasado colonial: columnas corintias, mamparas, sillones esculpidos y otros objetos que le recuerdan a  cada mirada un lenguaje estilístico preciso (…). En las obras de Amelia Peláez, a las cuales nos referimos, dos clases de ornamentos coexisten. Los que constituyen una imitación estilizada de objetos arquitecturales o decorativos del siglo pasado cubano, y los que son enteramente libres, una escritura nueva nacida de la necesidad misma de llevar sobre una superficie plana y en acuerdo con las exigencias plásticas lo que antes existía solamente bajo forma de trabajo de artesano.

(…) La naturaleza-muerta que se escondía en la madera esculpida, en los vidrios de color y en los balaustres de hierro fundido, tenía una relación con los materiales que la soportaban. No podía unirse sin cambios, a las exigencias de la pintura al óleo o al gouache. El ornamento que la dominaba y le había dado nacimiento, no podía entrar en su totalidad en la pintura. Esta no recogía más que su idea: la función de dominación y de elemento creador.

Amelia Peláez está llevada así a inventar una nueva escritura, de la cual surge, como cosa natural que confirma la tradición, una naturaleza-muerta nueva, estrechamente ligada a esta escritura, y por su espíritu y método recuerda la naturaleza-muerta del sigloXVII nacida de la escritura ornamental del Barroco. Al igual que los arcaistas del Renacimiento italiano, Amelia Peláez introduce elementos todos hechos del arte ornamental del pasado. Desempeñan un papel especial en el interior del cuadro, como puntos de mira del espacio por sus curvas sugerentes de perspectivas, o como intermedios entre el abstracto y el concreto, como presencia de una realidad de la cual no quedan más que ruinas (…)

 

Art-Solido | Robert Altmann

Amelia Peláez, Untitled, 1966, watercolor on paper, 11.5 x 9"